La triste historia de A, B y C (I)
A estaba locamente enamorada de B. Su amor era tan grande que estaba dispuesta a pasar toda la vida a su lado.
Por su parte, B también amaba a A con todas sus fuerzas. Pero ocurría que últimamente, desde hacía unos meses, sentía que la comunicación entre él y A se estaba deteriorando. B era una persona mucho más sensible que A, de modo que, mientras él percibía estas cosas y se preocupaba por ellas, A seguía comportándose como si no pasara nada extraño.
Una mañana, a eso de las 10:35 horas, A circulaba con su coche por mitad de la ciudad. Iba a comprar unas cosas y luego pensaba volver a casa. Pero, casualmente, aquel mismo día y a aquella misma hora B paseaba por la calle agarrado de la mano de C. Al ver aquello, A no pensó en los cuatro años felices que había pasado junto a B (los cuatro años que, según decía ella misma, habían sido los mejores de su vida) y lanzó su coche a toda velocidad contra B y C. En el último segundo C pudo escapar, pero B fue brutalmente arrollado por el coche de A y acabó aplastado contra un quiosco de prensa.
Después de aquello ocurrió lo peor. B quedó tetrapléjico, todo su cuerpo quedó inmovilizado y estaría condenado, a sus 26 años, a pasar el resto de sus días tirado sobre una cama. A aguantó esta nueva situación durante algún tiempo, pero seguía estando tan enamorada de B que llegó un momento en que aquella situación era demasiado dura para ella, así que una mañana, a eso de las 9:10 horas, A salió de su casa, llevó su coche hasta los acantilados de la costa y, con los ojos llenos de lágrimas, saltó al vacío en busca de la muerte. La vida que tantas veces había soñado junto a B ya nunca más volvería a ser soñada.
C, por su parte, tuvo mucha más suerte que A y B. A los dos años del terrible accidente que dejó paralizado a B ella ya casi lo había olvidado todo. Estaba felizmente casada y se dedicaba al cuidado de sus dos hijos. Después de todo, lo suyo con B fue sólo un romance esporádico mediante el que intentaba despertar el interés, a través de los celos, del hombre que en la actualidad es su marido. Como se suele decir en estos casos, son cosas que pasan.
jajaja, me encanta. Todos tenemos un A, B y el/la imprescindible C. ajajjaa. Me ha encantado sobre todo por el detalle de las horas.
Hacía mucho q no te leía eh??
Vaya, qué alegría verte por aquí… Ultimamente no tengo suficiente tiempo libre para publicar nada, pero supongo que iré colgando cosillas de vez en cuando. Lo próximo será “La triste historia de A, B y C (II)”, a ver qué te parece. Un saludo y hasta la próxima.