¿A alguien le interesan estas cosas?
El otro día estuve en el MareaRockFestival y he pensado que podría colgar aquí una crónica del concierto. No es que me paguen por hacerlo, qué más quisiera yo, pero igual me sirve como terapia y me puedo ahorrar una o dos visitas al bar. Mirándolo así, puede que hasta me salga rentable escribir estas cosas.
Lo mejor será empezar por el principio. Yo estaba en mi casa el sábado por la mañana cuando sonó el teléfono. Lo cogí y alguien me dijo:
“Oye, ¿te vienes esta tarde al Marea Rock?”.
“Pues… no sé”, le contesté, “¿dónde es eso?”.
“Aquí al lado, en Torrevieja, y tocan GATILLAZO, BOIKOT, DISIDENCIA y cuatro o cinco grupos más, empieza a las seis, puede estar bien”.
“Vale, contad conmigo”, dije, “por cierto, ¿quién eres?”.
“Soy tu novia”.
“Ah, vale, nos vemos luego, entonces”.
Puede que habláramos de algo más, pero ahora mismo no estoy seguro. El caso es que sobre las cinco de la tarde había un coche tocando el claxon en la puerta de mi casa. Me asomé para ver quién era y allí estaban mi novia, su hermano y la novia de éste. Y su coche. Les dije que esperaran un segundo, que todavía estaba en calzoncillos, así que dejaron de tocar el pito y yo me vestí y salí a la calle. Me puse un bañador, unos tenis rotos, una gorra para el sol y una camiseta negra del grupo BARRICADA. Eso fue lo que hice. Luego me subí al coche y empezamos a movernos. La gente estaba animada, así que la cosa parecía empezar bien.
Lo primero que hicimos fue ir al supermercado para comprar algo de priba. Un par de cartones de vino tinto, refresco de cola de marca cutre, hielos, vasos de litro y una caja de 24 latas de cerveza. Mahou clásica, era la cerveza. La gente siempre me dice que soy un poco pijo para eso de la birra, pero lo que pasa es que tengo el estómago delicado y tengo que cuidarme. Lo metimos todo en la nevera, subimos al coche y salimos zumbando de allí. Yo me guardé tres latas de cerveza para el camino. Estaban calientes, pero mi novia se bebió una y yo me bebí las otras dos. Nos pusimos a hablar de cosas raras y cuando nos dimos cuenta ya habíamos llegado al concierto. Aparcamos el coche, dejamos las puertas abiertas para escuchar música y nos apalancamos por allí para bebernos el kalimotxo y las cervezas. Un par de horas nos duró la cosa. Cuando habíamos terminado con todo cerramos el coche y nos fuimos al concierto.
Las entradas costaban 20 pavos. Demasiado caro, así que decidimos entrar sin pagar. Nos dimos un par de vueltas por allí para ver cómo podíamos hacerlo y al rato estábamos dentro. No sé cómo coño lo hicimos, pero el caso es que estábamos los cuatro en la barra bebiéndonos un par de minis de kalimotxo y ninguno había pagado por entrar. El ambiente del concierto no estaba mal, como suele ocurrir en estos sitios. Un montón de gente emborrachándose y bailando y drogándose y gastando el dinero y todo eso. Nos mezclamos entre la peña y muy pronto estábamos haciendo casi lo mismo que todos los demás.
En el escenario tocaban los OBRINT PAS. Yo no los había escuchado antes, pero la verdad es que me gustaron mucho. Buena música, mucho bailotéo y un gran espectáculo. Y las letras, por cierto, en valenciano. Después de OBRINT PAS tocaron BOIKOT. En este tipo de conciertos siempre triunfan, los muy cabrones. A mí no me gustan una mierda, pero lo cierto es que me lo paso en grande cuando los veo en directo. Podría decir que me gusta verlos en directo pero no me gusta escucharlos en casa o en los bares. Algo así me pasa con BOIKOT. Cosa rara. El caso es que lo hicieron que te cagas, desde luego. Muy buen concierto y muy buena conexión con el público, como siempre. Para el próximo concierto que den estaré allí seguro. Luego tocaron los GATILLAZO. Tienen canciones muy buenas y el Evaristo es todo un espectáculo. El concierto me gustó, y me gustó aún más que no se tocaran canciones de LA POLLA. Todo el mundo quería escuchar los temas de LA POLLA y al final se quedaron con las ganas. De puta madre. LA POLLA marcó toda una época, pero GATILLAZO es otra historia y tienen que vivir de sus propias canciones, y no del pasado de uno de sus miembros. Muy buen directo y mejor todavía el careto que se le quedó a la peña al no escuchar el Carne pa la picadora o el Salve o cualquiera de estos temazos de LA POLLA. Y para terminar tocaron los DISIDENCIA. Los mejores, desde mi punto de vista. Al tocar los últimos y ser algo menos conocidos que los dos grupos anteriores tuvieron que tocar para un número más reducido de público, pero aún así supieron hacerlo de la ostia. Le pusieron muchas ganas y los que nos quedamos para verlos salimos de allí más que satisfechos. Además hubo sorpresa, ya que los BOIKOT saltaron al escenario a mitad de la actuación y esas cosas siempre meten caña.
Después de todo esto salimos de allí y nos fuimos hasta el coche. Subimos, arrancamos y pusimos rumbo a Cartagena otra vez. Quedaban dos cervezas en la nevera, así que las cogí y me las bebí por el camino. La gente se puso a hablar de la niña ésta que anda perdida desde hace no sé cuánto tiempo, Madeleine creo que se llama. A saber dónde está y qué le ha pasado a la pobre. Desde luego que es una pena. Yo les dije que también mueren niños todos los días, que se mueren de hambre o de SIDA o de cualquier mierda de éstas, pero que no hablamos de ellos porque la tele y los periódicos no nos machacan con esas cosas. También les dije que se había extinguido una especie de delfín blanco que vivía en un río de China y que de eso tampoco hablaba la peña. Les dije, más o menos, que la gente acaba pensando aquello que les dice la tele. Y creo que tenía razón en lo que decía. Si la gente se preocupa por la niña Madeleine y habla de ella es sólo porque sale en la tele y lo que sale en la tele es casi sagrado. La tele y los periódicos y la radio nos dicen qué tenemos que pensar y cuándo tenemos que pensarlo. El criterio de la gente está hecho polvo y encima lo pisoteamos cada dos por tres. Me dijeron que era un monstruo por lo que decía, que la pobre niña tal y cual y bla, bla, bla… y que no es lo mismo ésto que lo que les pasa a los negritos de África. Yo les dije que la única diferencia entre los negritos de África y Madeleine consiste en que Madeleine es rubia y sale por la tele, y los negritos de África son negros y nadie les hace ni puto caso. De todos modos no parecieron muy convencidos, así que decidí quedarme callado y encender un cigarrillo.
No tardamos en llegar a Cartagena. Nos despedimos hasta otro día y poco más. Mi novia y yo fuimos a casa y nos pusimos a ver una película: Zombie, de George Romero. Es una gran película, todo un clásico. Mucho mejor que Casablanca o Lo que el viento se llevó. Nos fumamos un par de porros y nos quedamos durmiendo en el sofá. A la mañana siguiente nos despertamos con una resaca de espanto. Era para cagarse encima, vamos. Toda una agonía. Y de momento eso es todo. Supongo que otro día os contaré cualquier otra cosa. Ya veremos.